|
En la Navidad del año 1994, el sacerdote D. Juan Miguel, por aquel entonces en La Roda, construyó apresuradamente, y en solitario, un belén en la parroquia de El Cristo. El resultado no fue muy brillante, pero la intención fue buena, de hecho aquel belén un tanto deslavazado, fue el motivo, por el que al año siguiente le pedimos hacer uno algo más vistoso y con más tiempo. Y así, en la Navidad de 1995 se construyó en el Templo de El Salvador el primer belén. Mucha ilusión y mucho trabajo fueron los ingredientes que le pusieron las dos familias que lo iniciaron. Durante tres años consecutivos, estas dos familias llevaron a cabo la realización del belén, hasta que al cuarto y quinto año, se unieron más personas al trabajo. En ese momento se deicidio crear la Asociación de belenistas El Salvador.
Desde el principio, el belén tuvo un fin didáctico y catequético, respetando las escenas evangélicas y representándolas de forma ordenada. Con más personas y más medios, el belén se fue haciendo más grande y mejor, fue creciendo en superficie y calidad al mismo tiempo que nuestra experiencia. Hasta que llegó un momento en que observamos que mucha gente venía a ver el belén y no sabía bien lo que estaba viendo, se quedaba en la anécdota de las figuras, o de los pequeños detalles, pero salía de la iglesia sin saber lo que las figuras les querían decir. Entonces decidimos contárselo nosotros.
 El décimo belén se montó para poder contemplarlo de un solo vistazo y sentado. Gracias a aparatos electrónicos, se pudo montar un relato en el que una madre le contaba a su hijo la "historia del nacimiento del Niño Jesús", y al mismo tiempo que esta madre hablaba, una luz iluminaba la escena que estaba narrando. Ahora, toda persona que contemplaba el belén, ya sabía lo que estaba viendo. Nuestro objetivo se estaba cumpliendo, porque el trabajo de todo belenista es el de expresar, lo más artísticamente de que es capaz, el Misterio de la Encarnación. Para ello empleamos todos los medios de que disponemos. En los primeros años, escasos de manos y de dinero, utilizábamos materiales de reciclaje, y de desecho, de ahí a la programación por ordenador de los relatos del belén han pasado trece años. Pero nuestra ilusión sigue intacta, y a los viejos belenistas, se le ilumina el rostro cuando un padre, al pié de nuestro belén, le cuenta a su hijo la "Historia del Nacimiento del Niño Jesús", y ese niño, embelesado mira y mira el belén, y con la boquita abierta, y la luz en los ojos, pregunta porqué un niño tan hermoso y bueno ha venido al mundo entre paja, en un pobre portal, y…. bueno las horas y desvelos del belenista han sido ampliamente compensadas.
|